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Cuidado2 min de lectura

Cómo cuidar y limpiar tus joyas de acero inoxidable

No hace falta ningún ritual de mantenimiento para que el acero inoxidable no se oxide ni ennegrezca — eso ya lo hace solo. Pero estos gestos, cuando te acuerdes, hacen que el brillo dure aún más.

01

Agua y jabón neutro, de vez en cuando

Si la pieza acumula brillo de crema o perfume, un paño húmedo con un poco de jabón neutro y luego secado con otro paño basta. No hace falta frotar fuerte ni usar productos especiales para metales.

02

Perfume y crema, antes de ponerte la joya

El acero aguanta el contacto con cosméticos sin mancharse, pero si aplicas el perfume o la crema antes de ponerte la pieza en vez de encima, evitas que se acumule residuo en los huecos de cierres y eslabones.

03

Guárdala seca y separada

No necesita bolsita hermética ni sílice como la plata, pero guardarla seca y sin amontonar con otras piezas evita el roce y los arañazos superficiales del día a día — sobre todo con cadenas finas.

04

Ducha, mar y piscina: sin problema

A diferencia de la plata o las piezas bañadas, el cloro y el agua salada no la oxidan ni le quitan color. Puedes ducharte, nadar y hacer deporte con ella puesta sin quitártela — es justo para eso que está pensada.

05

Si la pieza lleva circonitas

Las piezas con circonitas engastadas son la única excepción a "no necesita cuidados especiales": evita mojarlas y no les rocíes perfume directamente, porque con el tiempo puede opacar la piedra o aflojar el engaste. Para limpiarlas, un paño suave y seco es suficiente. Lo indicamos con un aviso en la ficha de cada pieza que las lleva.

Para poner en práctica

Algunas piezas del catálogo